El coco posee una forma redondeada, con una capa externa gruesa y fibrosa amarillenta anaranjada y otra capa interior dura, vellosa y marrón con tres orificios en uno de sus extremos, que por presión ceden y se puede beber su agua sin romper la cáscara. La pulpa es quien contiene el agua de coco encerrada en su interior, conteniendo unos 300 ml por unidad. Su pulpa comestible es blanca. Cada coco puede llegar a pesar unos 2,5 Kg. y medir de 20 a 30 cm. Su sabor es muy intenso y su aroma muy tropical.
